Desde
la década de los años setenta, a la
consultoría se le ha reconocido su
carácter de factor estratégico para la competitividad
de las empresas de una forma explícita. Se le considera
como una base de competencia y generadora de valor agregado
para las organizaciones y la sociedad. Si a este reconocimiento,
se une el nuevo escenario mundial que se caracteriza por la
aceleración del cambio tecnológico, la reducción
del ciclo de vida, los nuevos productos y el alto riesgo inherente
a hecho de carecer de conocimiento entre otros elementos,
se pone de relieve la importancia de gestionar adecuadamente
los procesos de Consultoría, lo que
permitirá a las empresas desarrollar y utilizar conocimientos
y tecnologías para consolidar su posición en
el mercado. |